Lo único que hay es el ahora.
El tiempo realmente no existe, es sólo un concepto, una idea.
El pasado es una idea (llámese memoria o recuerdo) y el futuro es una idea también (llámese plan, expectativa o fantasía).
El presente es todo lo que existe, y está bien, porque donde estás ahora es en el presente.
Siempre que puedas, pará un minuto y permitite a vos mismo conectarte con ese momento: el presente.
Siempre hay alguna cosa alrededor que podemos disfrutar con alguno de nuestros sentidos, nada más que no prestamos la suficiente atención.
Desde mirar una nube, una estrella, un pájaro o lo que sea que puedas ver por tu ventana.
Desde oler un perfume, una flor, la piel de otro… hasta una fruta que hay en la heladera.
Desde sentir la textura suave de la toalla que estás doblando, cerrar los ojos y tocar el sillón, abrazar ese peluche que nunca le das bola… hasta colocar la mano bajo el agua de la lluvia o sentir un rayo de sol en tu cara.
Desde escuchar una buena canción, a alguien que querés en el teléfono… hasta tu propia voz haciendo karaoke en el medio del living.
Desde saborear esa golosina que te gusta, un té, una buen bocado de comida… hasta el sabor a manteca de cacao en tus labios.
Hay muchas cosas que podés hacer, que están a tu alcance, para disfrutar aunque sea un minuto por día.
Cada vez que te despertás, es el primer día del resto de tu vida. No lo dejes pasar desapercibido.
Disfrutá el presente porque todo lo que te pasa a vos, pasa en el presente.
Pero sin embargo, 99,9% de nuestros miedos tienen que ver con el pasado o el futuro.
Relajáte: el pasado y el presente no existen realmente, están en nuestra cabeza, son ideas.
Entonces, no hay casi nada de lo que tengas que tener miedo -sólo a un 0,01% de las cosas a las que temés.
Lo único que hay es el ahora.

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