Malditos penales

Se terminó el mundial para nosotros. Se terminó el ritual de juntarnos a ver los partidos. Se terminó ese mezcla rara de sufrimiento y disfrute. Se terminaron las polémicas por Pekerman y sus cambios. Se terminaron los noteros día y noche desde Alemania. Se terminó Messi y Maradona para vender TV de plasma.

Parecía que era nuestro. Lo fue por un rato. Pero se terminó. El destino no quizo.  Nos vemos en Sudáfrica, por el 2010.

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